“Epidemia de ensayos clínicos”

 

 INFORME ESPECIAL - TEXTOS GALARDONADOS

Presentación

Epidemia de ensayos clínicos

Equipo de investigación único en el mundo

PEG inmune a la intervención

Padecimiento crónico

Costa Rica: laboratorio abierto

Intereses en conflicto

ARTÍCULOS DE SEGUIMIENTO - TEXTOS GALARDONADOS

Iniciativa de investigación paralela se queda corta

Nombre de la Caja continúa en documento

OTROS ARTÍCULOS PUBLICADOS

“Con el sospechómetro encendido”

Farmacéutica con efectos secundarios

Es algo experimental

A mí nadie me explicó nada

“Me pasó algo extraño”

“Es demasiado”

“Decidí vacunarme”

Hay que alertar a las mujeres”

Acecho en la intimidad

Cuando todos los caminos conducen al caos

Experimentación clínica por la libre

 


Premio Ángela Acuña Braun 2005

Pregonera Galardonada

 

 

Redacción Pregonera

 

Costa Rica. La directora del periódico alternativo Pregonera, Evelyn Vargas Carmona, fue galardonada con el Premio Ángela Acuña Braun por los artículos del informe especial “Epidemia de Ensayos Clínicos”. Mientras que el medio costarricense recibió una mención honorífica por la divulgación del trabajo.

En el marco de la celebración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el gobierno costarricense anunció el nombre de las personas ganadoras del Premio Ángela Acuña Braun, edición 2005.

Este galardón nacional pretende distinguir a las y los comunicadores que “fomenten con sus producciones la igualdad y equidad entre mujeres y hombres, mediante mensajes que muestren una imagen de las mujeres libre de patrones estereotipados”.

En la categoría de prensa escrita el reconocimiento se da por el informe especial “Epidemia de Ensayos Clínicos” y sus artículos de seguimiento. El jurado “destaca la importancia y pertinencia del tema, la calidad de la investigación con enfoques novedosos y no tradicionales, el impacto social del reportaje y la clara defensa de los derechos de las mujeres en el campo de la salud”.

Para la directora de Pregonera, Evelyn Vargas Carmona, la motivación a investigar sobre este tema surge de los antecedentes de la experimentación clínica en países en desarrollo y de la vigencia de la polémica internacional sobre la mercantilización de los cuerpos por la búsqueda de ganancias por parte de las compañías farmacéuticas.

 

Problema de salud

 

La investigación premiada contextualiza la problemática costarricense en torno a la experimentación clínica en seres humanos, a través de un caso particular: el Proyecto Epidemiológico Guanacaste (PEG), bajo el cual 22 mil mujeres, en edad reproductiva y de zonas rurales de la región norte del país, fueron vacunadas con un medicamento experimental que busca combatir dos de los tipos del virus del papiloma humano.

Todo ello a pesar de que Costa Rica presenta los índices más bajos de cáncer de cerviz en Centroamérica, y de que otra farmacéutica ha desarrollado la vacuna. Además, el proyecto contó con el aval del Ministerio de Salud, aún cuando no se negociaron posibles beneficios para el país.

Otras de las irregularidades presentadas, como la aprobación del protocolo sin las debidas pólizas que garantizaran los derechos de las mujeres participantes, llevaron al PEG a consulta a la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Legislativa, de allí se desprendió una sanción política, que puso sobre la mesa los escasos controles que tiene el país para que la investigación clínica, en general, se realice cumpliendo todas las normativas éticas que regulan la materia.

En esta edición especial encontrará los textos ganadores del galardón, así como otros artículos publicados por Pregonera en torno a la experimentación clínica en seres humanos en Costa Rica, tema que continúa en la agenda informativa de este medio de comunicación. Este informe también se encuentra en www.cybersibas.com

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País considerado destino atractivo por compañías farmacéuticas

Epidemia de ensayos clínicos

 

Pregonera se puso tras la pista del Proyecto Epidemiológico Guanacaste (PEG), encargado de un ensayo de vacunación, a escala masiva, para comprobar la eficacia de una vacuna contra el VPH. Éste resultó ser la punta del iceberg de un fenómeno de vieja data. Aquí los resultados de una exhaustiva investigación.

 

Evelyn Vargas Carmona/ redactora

 

         El 22 de julio de 2004, un equipo de Pregonera se trasladó a la región Chorotega costarricense para conocer el “inicio de un ensayo de vacunación contra el cáncer cérvico uterino”. Pocos días después, la magnitud y las implicaciones del proyecto ocuparon los espacios de los principales medios nacionales, tanto tradicionales como alternativos.

         El reclutamiento de 20 mil mujeres, en edad reproductiva, de zonas rurales, principalmente de Guanacaste; la utilización de la técnica conocida como ”doble ciego”, en la que ni la persona paciente ni la médica conocen el medicamento que se está aplicando; los cuestionamientos locales sobre el PEG, y los antecedentes internacionales sobre la experimentación clínica por parte de países desarrollados en naciones tercermundistas, generaron una serie de dudas, tanto en la Asamblea Legislativa como en la Asociación Nacional de Bioética.

         Así las cosas, Pregonera inicia un proceso de investigación, aún en marcha, para contextualizar el PEG y despejar algunas de las interrogantes que surgen en el camino. En síntesis, el PEG no es más que una muestra del fenómeno que viene sucediendo hace más de tres décadas en el país. Se trata de una especie de epidemia de ensayos clínicos.

         Costa Rica, a pesar de sus escasas dimensiones y reducida población, lidera el mercado de la investigación clínica en Latinoamérica. De hecho, ha sido catalogada como “especial” por las grandes compañías farmacéuticas.

         Sucede que gran parte de las investigaciones realizadas en suelo nacional se han ejecutado al margen de las normativas internacionales que regulan la materia; o bien, sin mayores inspecciones que garanticen su cumplimiento. A pesar de múltiples denuncias sobre irregularidades en la experimentación clínica, que datan desde 1976, aún no existe una legislación específica.

Sin embargo, se encuentran en vigencia dos instrumentos recientes: la versión 2003 del primer Reglamento para la Investigación Clínica en los Servicios Asistenciales de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), aprobado en 1998; y un Decreto Ejecutivo, firmado en 2003. No obstante, las anomalías en este tipo de investigación continúan.

En numerosas investigaciones se utilizaron niñas, niños, mujeres lactantes y pacientes psiquiátricos, justamente, las poblaciones consideradas vulnerables por la normativa internacional existente.

La mayoría de la investigación para probar medicamentos experimentales se lleva a cabo en los hospitales del Seguro Social, por tanto en pacientes de la CCSS. En este sentido, se desconoce el número de pacientes sometidos a tales pruebas, en concordancia con lo anterior, es probable que muchas personas desconozcan si han sido objeto de estudios semejantes.

Gran parte de estos estudios son diseñados por científicos de compañías farmacéuticas de Estados Unidos y Europa. Las transnacionales entran en contacto con médicas y médicos costarricenses para que ejecuten los ensayos, no en pocas ocasiones utilizando la infraestructura del Seguro Social del país. Esta actividad registra grandes beneficios económicos, tanto para intermediarios como para reclutadores. 

El panorama anterior no es exclusivo de Costa Rica, de hecho el patrocinio de las compañías farmacéuticas en la experimentación clínica constituye uno de los dilemas éticos más sobresalientes de la actualidad internacional.

Es poca la investigación que se ejecuta para resolver problemas de salud pública costarricense, la mayor parte se realiza con el objetivo de solventar los problemas de salud de los países en los que las compañías farmacéuticas tienen su mercado.

Una práctica frecuente, por parte de las compañías farmacéuticas, es la experimentación clínica en regiones con menos recursos en las que puedan realizar investigaciones a menor costo o con menos requisitos que los que deberían cumplir en sus propios países.

El potencial conflicto de intereses que supone este tipo de investigación, ha derivado en la comparación de la experimentación en seres humanos con los casos de los créditos finlandés y español, denunciando que la CCSS está siendo utilizada por unos cuantos para enriquecerse y favorecer a empresas farmacéuticas extranjeras.                                                             

  (Índice)

 

 

Proyecto Epidemiológico Guanacaste -PEG

“Equipo de investigación único en el mundo

 

Por su escala, sus calificaciones y por la magnitud de los proyectos que es capaz de realizar” el PEG es considerado un equipo sin precedentes. El proyecto se instaló en el país hace más de una década, y todo indica que llegó para quedarse.

 

Evelyn Vargas Carmona/ redactora

 

La génesis del PEG se haya a finales de los años 80, cuando la División de Epidemiología y Genética del Cáncer (DCEG) de los Estados Unidos realizó dos estudios para examinar los factores de riesgo asociados al cáncer cervical, uno en los Estados Unidos y otro en América Latina; específicamente, en México, Colombia, Panamá y Costa Rica. 

Luego, se realizaron tres estudios sobre la historia natural del Virus del Papiloma Humano (VPH) y la neoplasia o cáncer cervical, dos en Estados Unidos y uno en Costa Rica. Este último fue patrocinado por la DCEG.

Es así como, en 1993, se instala en el país el PEG, cuya “fase culminante” es la prueba, a escala masiva, de una vacuna contra la infección de dos de los tipos más frecuentes del VPH, el 16 y el 18, los cuales se asocian con el cáncer cervicouterino.

La primera fase del PEG se dedicó a la investigación de la historia natural de la infección por el virus y de las lesiones del cuello del útero que preceden a la aparición del cáncer. Además, se evaluó la eficacia de diversas técnicas de detección de la neoplasia. Para ello reclutaron 10 mil mujeres guanacastecas.

En la segunda etapa, el PEG les dio seguimiento a las mujeres involucradas en la fase 1, el propósito era identificar los determinantes de la aparición de las lesiones severas. Según consta en la documentación aportada por el PEG, “en todos los casos en que se determinó la presencia de lesiones, las mujeres fueron tratadas por el Proyecto o remitidas a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS)”.

Basados en el Censo de población del 2000, el PEG identificó a la población elegible para la tercera y más cuestionada etapa del proyecto: “Estudio de fase III de eficacia de una vacuna contra VPH”.

Esta vez la población requerida es de 20 mil mujeres sanas, con edades entre los 18 y los 25 años, residentes de Guanacaste y algunas áreas de Upala y Puntarenas. El proceso de vacunación inició a finales de julio del presente año.

El propósito del ensayo es determinar la duración de la protección de la vacuna y los efectos secundarios de la misma. En caso de que los resultados sean positivos, la transnacional farmacéutica Glaxo SmithKline Biologicals, productora de la vacuna, “podrá obtener permiso para vender la vacuna en los Estados Unidos y otros países”, así lo estipula el formulario de Consentimiento Informado Escrito que las participantes firman.      

Para el desarrollo de la tercera fase, prevista hasta el 2010, el proyecto contará con seis clínicas, ubicadas en Liberia, Santa Cruz, Cañas, Nicoya, La Cruz, y Tilarán; incluso se hace referencia a una sétima clínica en Puntarenas. Además de laboratorios y oficinas administrativas. El proyecto es financiado en su totalidad por el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos (NCI).

El PEG está compuesto por 120 personas. A la cabeza se haya el doctor costarricense Rolando Herrero Acosta, quien funge como investigador principal, al lado de las doctoras Concepción Bratti Verdejo y Ana Cecilia Rodríguez. Les siguen los doctores Enrique Freer Bustamente y José Bonilla, de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Este ensayo clínico es conducido por la Fundación INCIENSA (FUNIN). Además, cuenta con el aval del Ministerio de Salud, entidad que firmó una Carta de Intención, tanto en la administración pasada como en la presente. También existe un convenio de colaboración con la UCR.

El monitoreo está a cargo del Comité de Ética del Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (CEC-INCIENSA); Comité de Ética del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos; Consejo Nacional de Investigación en Salud (CONIS) del Ministerio de Salud de Costa Rica; Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos, y del Comité de monitoreo de la seguridad y la información (DSMB), compuesto por nacionales de ambos países.

En el protocolo de investigación, aprobado en mayo de 2004, por el CEC-INCIENSA, se abre la posibilidad de que el PEG realice múltiples investigaciones: “Los investigadores de NCI y de Costa Rica están comprometidos a estudiar otros objetivos de interés para la comunidad científica. Un listado completo de los objetivos y análisis terciarios, está más allá de este protocolo”.                                                            

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Denuncias desde diversos frentes sin consecuencias

PEG inmune a la intervención

 

Se le han hecho numerosos cuestionamientos administrativos, técnicos y éticos. Sin embargo, el Proyecto Epidemiológico Guanacaste (PEG) no se ha detenido en los once años que tiene de funcionar en el país.

 

Evelyn Vargas Carmona/ redactora

 

El Ministerio de Salud firmó una Carta de Intención con el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos (NCI), tanto en la administración pasada, con Rogelio Pardo Evans al frente de esta cartera, como en la presente con la ministra Rocío Sáenz Madrigal.

En síntesis, el documento suscrito establece la intención del Ministerio de “reconocer el proyecto como de interés para el Ministerio de Salud de Costa Rica y apoyarlo fuertemente dada su gran importancia para Costa Rica y la salud pública mundial”. No obstante, no le otorga un carácter público a la investigación.

Lo mismo ocurrió con los cuestionados convenios entre la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y la Fundación Costarricense para la Docencia en Ciencias de la Salud (FUCODOCSA), entidad encargada de manejar los recursos del PEG. En ellos, se estipula que la CCSS “brindará reconocimiento al PEG como un proyecto de interés institucional, de manera que pueda ser presentado al público como un proyecto de la institución”.

Tanto en la Carta de Intención como en los convenios CCSS-FUCODOCSA se le intenta dar un carácter oficial o público al PEG, pero el mismo mantiene su carácter privado. El hecho de que el proyecto no haya suscrito un contrato directo con la CCSS y de que no se esté realizando en los Servicios Asistenciales de la misma, lo exime del cumplimiento del Reglamento Interno de la Caja. 

Razón por la cual, el Comité Ético Científico Institucional (CECI-CCSS) no puede emitir criterio alguno sobre el protocolo de investigación que avala el ensayo de vacunación en 20 mil mujeres guanacastecas.

 

Relación al fin 

 

Pese a que la Auditoria Interna de la CCSS solicitó la “exclusión del nombre y de cualquier perteneciente de la CCSS de los documentos de la investigación clínica o ensayo del PEG”, en octubre anterior, la Caja sigue de alguna manera involucrada al proyecto.

La Carta de Intención también reza que el Ministerio tiene la intención de “facilitar la coordinación con la Caja Costarricense del Seguro Social para permitir la referencia y atención de las participantes en el estudio..., así como para tener acceso a los expedientes que se requieran durante el proyecto”.

Tanto la referencia de pacientes a la CCSS y el acceso a la documentación clínica, preocupan al diputado Humberto Arce Salas, del Bloque Patriótico. Sus indagaciones al respecto, indican que el PEG avala la remisión de pacientes a la CCSS, pues varios médicos del proyecto se acogieron al Sistema Mixto de Atención Integral de la Caja.

Sobre la revisión de los expedientes médicos, refieren que el Consentimiento Informado Escrito que firman las participantes establece la autorización, lo cual es cierto, en la página 11 del documento dice sé “que autorizo al personal del estudio a pedir para revisar mis expedientes médicos a otras instituciones de salud, incluyendo la CCSS”.

El coordinador de la Subárea de Investigación y Bioética del CENDEISS, José Miguel Esquivel Chinchilla manifestó que los objetivos del PEG son incompatibles con los del Sistema Mixto de Atención Integral, “consideramos una distorsión de los fines del Sistema Mixto de Atención Integral y una falta a la ética por parte de los responsables del experimento”.

Sobre los expedientes clínicos aseveró: “resulta inconveniente para los intereses institucionales que los responsables del estudio tengan acceso a los expedientes de salud de las participantes, ya que estos documentos son propiedad de la Caja y solo podrían ser revisados por entidades investigadoras privadas, si el protocolo hubiera sido aprobado por el CECI”.

 

PEG eximido

 

El artículo 15 del decreto ejecutivo 31078-S estipula “los protocolos de investigación en que participan seres humanos, fase III y IV, aprobados por los CEC institucionales debidamente acreditados, el interesado deberá cancelar al Ministerio de Salud el 0,5% del presupuesto total de la investigación”.

Sin embargo, por recomendación del Consejo Nacional de Investigación en Salud (CONIS) se exoneró al PEG del pago de tal arancel, “en vista de su importancia para la salud pública”, así lo expuso la ministra Rocío Sáenz ante la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Legislativa.

 

Una por otra

 

         Los informes de Auditoría de la CCSS denunciaron una serie de irregularidades éticas, técnicas y administrativas sobre el Convenio CCSS-FUCODOCSA.

         La Auditoria emitió en enero del 2004 un extenso informe sobre el convenio. Entre los resultados se destacó que "no se realizó un adecuado análisis ético científico por un comité que fundamente la recomendación para desarrollar esta investigación en la CCSS”.

Y continúa, "más aún, se ha dispuesto del patrimonio de la CCSS para beneficio de terceras personas, quienes se han enriquecido con ello, amparado a supuestos convenios, cuya legalidad se encuentra cuestionada (...) se ha actuado sin marco legal".

         Ante este panorama, se suscribió un nuevo contrato, esta vez con la Fundación INCIENSA, para la ejecución de la fase tres del proyecto.

 

En franca dualidad

 

El Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS) es el ente responsable de conducir y regular la investigación en los servicios asistenciales de la CCSS. Al menos tres de los directores ejecutivos de este ente regulador, que han desempeñado ese puesto durante la última década, actuaron como juez y parte en el caso PEG.

 

Ø      Mario Pacheco MENA

En 1993, en su doble función de presidente del CENDEISS y de FUCODOCSA (entidad encargada de manejar los fondos del millonario PEG) firma un convenio con Elías Jiménez Fonseca, presidente ejecutivo de la CCSS.

Dicho convenio responde a la ejecución de la primera fase del PEG. Según el informe legislativo de 2001, ese contrato fue objetado porque el “objetivo nunca ha sido conocido por la CCSS, pues está amparado en otro convenio del ente privado con el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos. La Caja nunca ha supervisado o controlado esta investigación”.

A pesar de que el convenio venció en 1997, el PEG continuó funcionando. En los primeros cinco años, FUCODOCSA recibió un millón de dólares.

 

Ø      Luis Boza Abarca

En 2003, en su doble condición de presidente de FUCODOCSA y del CENDEISSS, firmó una Carta de Intención con el director del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, Andrew C. von Eschenbach, junto con la ministra de Salud Rocío Sáenz y representantes de INCIENSA.

 

Ø      Olga Arguedas Arguedas

En su condición de Jefa de la Unidad de Bioética del Hospital Nacional de Niños (HNN) se integró, a principios de 2004, al Comité de Seguridad y Monitoreo de Datos (DSMB).

El DSMB es un organismo compuesto por nacionales, tanto de Estados Unidos como de Costa Rica, que tiene a su cargo el deber de asegurar una revisión conjunta del ensayo de vacunación que realiza el PEG.

Ella afirma que no recibe remuneración por su participación; según ella, únicamente se le han costeado los pasajes de avión y el hospedaje para ser parte de una reunión en mayo anterior. Además, asegura que no ocupó su tiempo laboral, pues solicitó vacaciones.

Tres meses después, asume la dirección ejecutiva del CENDEISSS. Ante tal incompatibilidad, ella afirmó que presentó su renuncia el 28 de agosto de 2004 y que asumió el CENDEISSS el 1 de setiembre. Su petición de renuncia no fue respondida, pero, según ella “eso no se debe responder”. Asimismo, dijo desconocer la identidad de la persona que nombraron en su lugar.

Pregonera gestionó una consulta al respecto, ante el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (INH). Sin embargo, al cierre de edición no teníamos respuesta.

 

De un bando a otro

        

Los posibles conflictos de intereses alcanzan al comité ético científico encargado de avalar el protocolo de investigación y de supervisar todas las actividades del PEG.

 

Ø      Germana Sánchez H.

En su función de Coordinadora del Comité Ético Científico del Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (CEC-INCIENSA) aprobó en mayo de 2004 el protocolo de investigación para el ensayo de vacunación que realiza el PEG en Guanacaste.

         Antes de ocupar dicho cargo, ella formaba parte de la Fundación INCIENSA (FUNIN), entidad privada que sustituyó a FUCODOCSA. Sánchez renunció a su puesto en la junta directiva de la FUNIN el 21 de abril de 2004, un mes y unos días antes de que aprobara el protocolo de investigación.

         Al respecto, ella sostiene que “la revisión del protocolo dio inicio sin que existieran siquiera indicios de que la ejecución del protocolo en cuestión pudiera eventualmente terminar a cargo de FUNIN”.                                (Índice)    

 

Historial de irregularidades en experimentación clínica

Padecimiento crónico

 

Las anomalías registradas en diversos informes, tanto de la Asamblea Legislativa como de la Auditoría Interna de la CCSS, y otras instancias, trascienden el plano administrativo y técnico.

 

Evelyn Vargas Carmona/ redactora

 

La investigación en seres humanos “se trata de una venta clandestina de servicios, en los que la Caja sólo aporta y no gana, sin olvidar, además, que la calidad de los servicios que recibe el asegurado se ve seriamente comprometida cuando se le considera un “conejillo de indias” de las empresas farmacéuticas que no prueban sus medicamentos en sus propios países por las estrictas regulaciones que tendrían que cumplir, tanto ellas como los médicos intermediarios”. Así lo sentenció el Informe de Mayoría de la Asamblea Legislativa, de 2001. Expediente Nº 13.980.

En síntesis, el informe señala que “la CCSS perdió el control de las investigaciones en seres humanos y la protección de los Derechos Humanos de los costarricenses y de los dineros que han enriquecido a empresas privadas cuyos dueños en su mayoría fueron empleados de la CCSS”.

En las XVI Jornadas de Medicina Legal, el abogado Juan Diego Castro Fernández denunció que “las investigaciones sobre diversos casos de experimentación indebida en seres humanos en los hospitales de la Seguridad Social, elaboradas el siglo pasado, por la Asamblea Legislativa y por el Ministerio Público, y la Auditoria de la CCSS, en los años recientes, no han permitido responsabilizar penalmente a sujeto alguno, ni trazar una política pública en este campo”.

Un informe reciente de la sub área de Investigación y Bioética del Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS) reporta un total de 84 investigaciones clínicas y genoma humano de interés privado, realizadas en el período marzo 1998 – junio 2004. Esto sin contar las investigaciones de carácter independiente, como el PEG. 

Ante tal panorama, el diputado del Bloque Patriótico Humberto Arce Salas, quien investiga el tema desde julio anterior, se pregunta si se estará ante un caso similar a los proyectos Finlandia y España, pues, a su juicio, “la Caja está siendo utilizada por unos cuantos para enriquecerse y favorecer a empresas farmacéuticas extranjeras”.

 

“Procedimientos invasores”

 

Los siguientes son solo tres de los casos más sonados sobre las irregularidades en la experimentación con seres humanos, documentados por diversos informes y estudios nacionales.

 

1976. Una Comisión investigadora nombrada por el Plenario Legislativo documentó la experimentación de vacunas en más de 50 mil niños, niñas y personas adultas costarricenses, realizada por el instituto de investigación extranjero LSU-ICMRT, en abierta violación a los principios éticos del Código de Nuremberg y la Declaración de Helsinki. La denuncia no prosperó, los responsables fueron sobreseídos porque esa acción no estaba tipificada como delito. El LSU-ICMRT aún funciona al amparo del Ministerio de Salud y le vende servicios de laboratorio a la CCSS.

 

1993. El Presidente Ejecutivo de la CCSS firmó un convenio por 10 años, para experimentar medicamentos en niños de Costa Rica, con el doctor Adriano Arguedas Mohs, presidente de la empresa privada Grupo de Investigaciones Pediátricas de Costa Rica. Pese a que la Dirección Jurídica de la CCSS comunicó que el convenio no fue aprobado porque no tenía razón de legalidad, el convenio ha funcionado en el Hospital Nacional de Niños, a espaldas de las autoridades de la Caja.

 

1996. En el Hospital Nacional de Niños, cuatro niños prematuros (de pocos días de nacidos), fueron sometidos a un estudio clínico fase 1 -2 de mucho riesgo para la salud.  Por error de la compañía fabricante del medicamento, en los Estados Unidos, se les aplicó una sobredosis. Además, como un acontecimiento independiente, los niños sufrieron reacciones adversas graves.

 

Además...

  Del informe legislativo del 2000 se desprende que “cinco empresas privadas nacionales: Fundación Costarricense para la Docencia en Ciencias de la Salud (FUCODOCSA); Instituto Costarricense de Investigaciones Clínicas (ICIC S.A., con fuero de zona franca); Empresa del doctor Andrea Mesén Fainardi; Grupo de Investigaciones Pediátricas de Costa Rica y la Fundación de la Universidad de Costa Rica para la Investigación (FUNDEVI), actúan como intermediarios entre las compañías farmacéuticas y los médicos reclutadores de pacientes, al margen de las reglamentaciones de la CCSS y la normativa internacional. Por ello, reciben pagos multimillonarios en dinero”.

Fuentes: Auditoría Interna de la CCSS, junio del 2000. Informe de Mayoría de la Asamblea Legislativa, abril 2001. Expediente Nº 13.980. Comisión Investigadora CCSS, setiembre 2004.                                          

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Investigación clínica en seres humanos sin legislación específica

Costa Rica: laboratorio abierto

 

Informe de DataEdge, firma de consultoría sobre el manejo de ensayos clínicos, coloca a Latinoamérica como el cuarto mercado para la experimentación en el mundo, con Brasil, México, Argentina y Costa Rica al frente.

  Evelyn Vargas Carmona/ redactora

 

Tanto en extensión como en población, Costa Rica es uno de los países más pequeños de América Latina. Sin embargo, lidera el mercado de la experimentación clínica en la región, junto con Brasil, México y Argentina, tres de las naciones más grandes del Continente.

        
Costa Rica, junto a Brasil, México y Argentina, es uno de lo principales destinos para la experimentación con seres humanos. Pese a la desproporción de territorio y población existente entre ellos.

 

 


La razón más importante que parece sustentar el liderazgo costarricense en este campo fue desnudado en diciembre del 2001 por el periódico estadounidense The Washington Post. Las periodistas Karen de Young y Deborah Nelson informaron que Costa Rica es considerada “especial” por parte de las compañías farmacéuticas.

 

El reporte denuncia una serie de irregularidades éticas y la ausencia de controles por parte de las autoridades de salud costarricenses: “A pesar de que las leyes aquí otorgan al Ministerio de Salud el derecho de inspeccionar cualquier ensayo clínico, el Ministerio no realiza muchas inspecciones. De hecho, no realiza ninguna, porque no tiene inspectores”.

         En evidencia. La desventaja del gobierno costarricense ante las farmacéuticas fue explícita: “Su experiencia muestra que aún el gobierno mejor intencionado, puede ser abrumado por el ritmo y los vastos recursos de la industria farmacéutica internacional. Y continúa, “para llenar el vacío entre su deseo de dar seguimiento a las compañías y su incapacidad para hacerlo, Costa Rica depende fuertemente de la FDA (Federal Drugs Administration). Cree, erróneamente, que la agencia observa cuidadosamente a los ensayos clínicos generados por EUA fuera del país”.

 

Recientes y vulnerables

 

         El país aún no cuenta con una legislación específica sobre la experimentación clínica en seres humanos. Sin embargo, se han intentado algunos proyectos de ley: el “Proyecto de Ley que regula la investigación y experimentación en seres humanos” y “Proyecto de Reforma al Código Penal”, en el capítulo VII, de delitos contra la salud.

Recientemente, el presidente ejecutivo de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), Alberto Sáenz Pacheco informó que prácticamente estaba listo un proyecto de ley, próximo a ingresar a la corriente legislativa.

En la actualidad, la regulación en vigencia, relacionada con la experimentación en personas, procede de:

 

·         Reglamento para la Investigación Clínica en los Servicios Asistenciales de la CCSS. Ante la ausencia de una normativa institucional, la Junta Directiva de la CCSS aprueba un reglamento específico para la investigación en seres humanos, en marzo de 1998. Siendo éste, el primer conjunto de normas actualizadas sobre la investigación clínica que contemplaba por primera vez el Código de Nuremberg, Código de Helsinki y subsecuentes modificaciones. Este reglamento se actualiza en 2001. En 2003, la junta directiva aprueba un nuevo reglamento que modifica al aprobado en 2001, con carácter transitorio por un año. En 2004, se aprueba una prórroga por un año más.

·         Decreto Ejecutivo N° 31078-S: Reglamento para las investigaciones en que participan seres humanos. En 1998, el Ministerio de Salud aprueba un reglamento, mediante el decreto ejecutivo 27349-S, el cual fue objetado en la Asamblea Legislativa por irregularidades de trámite y participación en su redacción de personas ligadas a empresas farmacéuticas. En 1999, La Defensoría de los Habitantes recomienda al Ministerio de Salud eliminar o modificar el decreto referido. Sin embargo, es hasta el 2003 que se aprueba el nuevo decreto, ahora en vigencia.

 

Según el documento “En Costa Rica: es impune la experimentación en seres humanos” del abogado Juan Diego Castro Fernández, es indispensable que se apruebe una reforma normativa que tipifique y permita sancionar la experimentación clínica indebida.

Sobre las desventajas y deficiencias de los países tercermundistas frente a la industria farmacéutica, el ya fallecido, Manuel Velasco Suárez, en su condición de presidente de la Federación Latinoamericana y del Caribe de Instituciones de Bioética, sentenció que: “la ciencia no tiene frontera. Los países desarrollados han encontrado regiones con menos recursos en las que pueden realizar investigaciones con menor costo y en muchas ocasiones, con menos requisitos que en su propio país... también ha traído, serios cuestionamientos bioéticos y desafortunadas diferencias de intereses”.                                                                                                                                       (Índice)

 

Farmacéuticas financian 45% de investigaciones clínicas del mundo

Intereses en conflicto

 

“El que paga la música manda el baile”, este decir popular podría sintetizar uno de los debates internacionales del momento sobre el patrocinio de la industria farmacéutica en la investigación clínica.

 

Evelyn Vargas Carmona/ redactora

 

          El patrocinio de las compañías farmacéuticas en la experimentación médica constituye una de las preocupaciones éticas más relevantes del mundo moderno. Las discusiones se centran en la posibilidad de que los trabajos de investigación financiados por la industria puedan tener algún grado de sesgo.

         Al respecto, Roy Moynihan, coordinador del especial “No más almuerzos gratis” del British Medical Journal, sostiene que “la comida, los halagos y la amistad son tres poderosas herramientas de persuasión”. Según su informe, “las relaciones poco saludables influyen en la investigación, condicionan la prescripción y acaban perjudicando a los pacientes”. Asimismo, resalta que las compañías farmacéuticas tienden a hacer públicos los resultados más favorables para sus productos.

         Sin embargo, los conflictos de intereses trascienden la relación médicos- farmacéuticas, pues incluyen las relaciones entre entes reguladores de la investigación clínica y los proyectos regulados. Tal es el caso de los Comités Éticos (CE) encargados de la evaluación y aprobación de los protocolos de investigación biomédica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), estableció, en Las Guías Operacionales para los Comités Éticos del 2000, que “un conflicto de interés se presenta cuando uno o más de los miembros del CE tienen intereses con respecto a una específica solicitud para revisión, que pueden comprometer su desempeño en cuanto a la obligación de proporcionar una evaluación libre e independiente, enfocada en la protección de los participantes de la investigación”.

         “Los conflictos de interés pueden presentarse cuando un miembro del CE tiene relación financiera, material, institucional o social con la investigación”, resume la OMS.

 

Expediente nacional

  El Informe de Mayoría de la Asamblea Legislativa (Nº 13.980), del 26 de abril de 2001, documenta una serie de conflictos de intereses registrados en la ejecución de diversos ensayos clínicos.

De acuerdo con el informe legislativo, “la Auditoria de la Caja documentó conflictos de interés y anomalías administrativas en perjuicio de los pacientes, donde están involucradas la Junta Directiva, la Presidencia Ejecutiva, la Gerencia Médica y el Director del CENDEISSS, supuestamente guardianes de los derechos humanos de los pacientes”.

Además, señala que entre 1998 y 1999, la Asamblea Legislativa recibió un sinnúmero de denuncias sobre “irregularidades por conflictos de intereses, nulos controles éticos, ausencia de consentimiento informado, y otros hechos relacionados con los derechos humanos, en las investigaciones clínicas, utilizando los pacientes de la CCSS, realizadas por empresas privadas, intermediarios y reclutadores de pacientes”.

Uno de los conflictos de intereses, catalogado de “serio” por el informe legislativo, corresponde al nombramiento por parte del Gerente Médico, en junio de 1998, de un director y un subdirector del CENDEISSS, “quienes decidieron sin ningún sustento legal no aplicar la normativa de la CCSS. Ambos participaron en la redacción de un Decreto que se contrapone al Reglamento de la Caja. Autorizaron estudios clínicos al margen de la normativa y eliminaron el control y seguimiento de los estudios clínicos. Simultáneamente, el subdirector realizaba dos estudios clínicos en el Hospital San Juan de Dios”.

De acuerdo con la abogada Sonia Elena Salgado Rodríguez, autora de la ponencia “Niños, niñas y adolescentes frente a la investigación clínica”, los conflictos de intereses se podrían evitar “si existieran instituciones paralelas y ajenas a los entes administrativos en materia de experimentación”.

Sin embargo, la reglamentación nacional sobre experimentación clínica es incipiente. El primer Reglamento para la Investigación en los Servicios Asistenciales de la CCSS se aprueba en 1998. Actualmente, rige la versión aprobada en 2003. La cual regula el patrocinio externo, en el capítulo VIII de Aspectos Económicos, artículos 42, 43, 44 y 45.

Además, en el país rige el Decreto Ejecutivo 31078-S “Reglamento para las investigaciones en que participan seres humanos”, del 2003. Tal reglamento incorpora el tema de los conflictos de interés. No obstante, aún no se cuenta con una legislación específica que regule la materia.

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Proyecto Epidemiológico Guanacaste sigue generando dudas

Iniciativa de investigación paralela se queda corta

 

Un grupo interdisciplinario, convocado por el INAMU, trata de estipular los alcances del Proyecto Epidemiológico Guanacaste. En la primera sesión de trabajo se propuso llevarlo a consulta ante la Organización Mundial de la Salud. No obstante, la iniciativa está varada.

 Evelyn Vargas Carmona/ redactora

  Desde su presentación oficial a la prensa, en julio de 2004, el Proyecto Epidemiológico Guanacaste (PEG) ha dado de qué hablar. A raíz de la publicación que hiciera Pregonera, en noviembre anterior, el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) trata de seguirle la pista al desarrollo de este ensayo clínico.

El experimento consiste en probar, a escala masiva, la eficacia de una vacuna contra dos de los tipos más frecuentes del Virus del Papiloma Humano, el 16 y el 18. Para ello están utilizando más de 20 mil mujeres jóvenes, en edad reproductiva, de zonas rurales de la región Chorotega del país.

El proyecto es financiado por el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos (NCI por sus siglas en inglés), y la vacuna es desarrollada por la trasnacional farmacéutica Glaxo Smithkline (GSK). El costo del ensayo es de 19.968.985 millones de dólares.

Para su ejecución en el país, el Ministerio de Salud de ésta y la administración pasada firmaron una Carta de Intención. Sin embargo, autoridades de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), de la Asociación Nacional de Bioética, del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, y representantes del Bloque Patriótico han externado sus dudas sobre el desarrollo del proyecto en suelo nacional.

En este marco, el INAMU convocó a un Taller el día 20 de enero anterior en el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica. La actividad contó con las ponencias de Desiree Sáenz Campos, presidenta del Comité Ético Científico Institucional (CECI) de la CCSS; Rolando Herrero Acosta, conductor del PEG; Carlos Agustín Páez, Asesor de la Junta de Gobierno del Colegio de Médicos y presidente de la Asociación Nacional de Bioética; Andrés Mora, asesor político de la Unión Patriótica (UP), para entonces Bloque Patriótico; Jenny Rodríguez Gómez, mujer elegible para el desarrollo del ensayo; entre otras. 

Cuestionamientos recurrentes

         Una vez escuchada la intervención de Herrero, sobre el desarrollo del PEG en el país, se develaron algunas de las dudas de los distintos actores, la mayoría coincidentes, sobre la puesta en marcha de este ensayo y del desarrollo del PEG como tal, desde su génesis y su instalación en Costa Rica, hacia finales de la década de los 80.

Entre ellas, se encuentra la participación no clara de la CCSS en el desarrollo de ésta y otras etapas del PEG; las razones por las que el país somete a más de 20 mil mujeres a la prueba de una vacuna, cuando existe otra en el mercado; la protección de las mujeres participantes y la información que se les brinda, así como el destino de sus muestras biológicas y la posibilidad de otras investigaciones.

  ¿Público o privado?

  Una de las dudas es el carácter de la investigación, pues, hasta entonces, no estaba claro si el proyecto era público o privado. En tanto que en la Carta de Intención firmada por el Ministerio de Salud de Costa Rica, en los convenios CCSS-Fundación Costarricense para la Docencia en Ciencias de la Salud (FUCODOCSA), así como en el contrato con la Fundación INCIENSA (FUNIN) y la participación de la Universidad de Costa Rica se le intenta dar un carácter oficial al PEG.

De acuerdo con Páez, el PEG ha sido “vendido como proyecto público de investigación”, cuando “el experimento no es otra cosa que un negocio privado con fines de lucro, parapetado tras algunas instituciones públicas”.

Sobre el particular, Herrero manifestó que el proyecto ha sido reconocido de interés nacional y que el proyecto es financiado con recursos públicos de los Estados Unidos. En un comentario suyo, publicado en la prensa nacional, señala: “que es el único estudio en el mundo que investiga esta vacuna con recursos estatales (de los Estados Unidos), y que los datos no están bajo control de las compañías fabricantes”.

  Participación de la CCSS

Tanto el CECI, como la Auditoría Interna de la CCSS y la Dirección Jurídica han presentado numerosos informes donde solicitan la eliminación de toda referencia de la Caja de los documentos del proyecto “por razones éticas, legales y administrativas... toda vez que tampoco es permisible que terceros dispongan o comprometan las instalaciones y recursos de la institución”. Sin embargo, hasta la fecha los documentos del PEG siguen haciendo referencia a la institución.

En su ponencia Desiree Sáenz manifestó la preocupación del CECI sobre la atención de los eventos adversos que le endosa el PEG a la institución. Además, señaló que no existe convenio alguno en el que el PEG se responsabilice económicamente por la atención que el sistema de salud nacional les brindaría a las pacientes afectadas.  

  ¿Necesidad de quién?

  Otra de las dudas expuestas es por qué el país propicia un estudio de este tipo y envergadura cuando existen otras iniciativas semejantes. La compañía Merck está por sacar su propia vacuna el año próximo. Ante este panorama, el máximo responsable de la GSK, Jean-Pierre Garnier solicitó la aprobación de la vacuna dos años antes de lo planeado, es decir, en el 2006.

Herrero alega que no se debe “ignorar que comercializar esta vacuna e incorporarla en programas de vacunación podría salvar la vida de millones de mujeres”. Bajo este argumento, la ministra de salud, Rocío Sáenz ha externado que el proyecto es de interés nacional.

Sin embargo, hasta el momento no existe ninguna negociación en términos de provisión gratuita de vacunas para las mujeres costarricenses u otro tipo de beneficios para el país, en caso de que el producto funcionara.

  Destino del material genético  

En la actividad también se expuso la preocupación sobre el destino del material genético de las participantes, pues el proyecto extrae más de un millón de muestras biológicas. El manejo de las muestras, es para Xinia Carvajal, presidenta de la Asociación de Médicas Costarricenses (AMECORI), un tema delicado.  

         Al finalizar el período de debate, Carvajal sugirió la posibilidad de elevar el caso PEG ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que sea este ente el que determine si el proyecto cumple con las normativas internacionales que rigen la materia o si por el contrario cae en irregularidades y violaciones.

         El INAMU está a cargo de la sistematización de este proceso y su seguimiento. No obstante, en medio de la crisis que sufre esta institución, fue despedida la directora técnica, Ana Hidalgo, quien estaba a cargo de tal iniciativa. Al cierre de edición, su sucesora, Yolanda Delgado, confirmó a Pregonera que aún no cuentan con la memoria de este encuentro ni con fecha para nuevas reuniones.

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Proyecto Epidemiológico Guanacaste (PEG)

Nombre de la Caja sigue en experimentación ajena  

 

A pesar de que el presidente ejecutivo de la CCSS, Alberto Sáenz Pacheco, le exigió al PEG la exclusión del nombre institucional de todos los documentos, tres meses después la demanda no se ha hecho efectiva, la burocracia parece estar de por medio.

Evelyn Vargas Carmona/ redactora

 

            Rolando Herrero Acosta, investigador principal del Proyecto Epidemiológico Guanacaste (PEG) reconoció, el 28 de febrero anterior, ante la Megacomisión de la Asamblea Legislativa que investiga a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) que el PEG nunca sometió a consulta la decisión de incluir el nombre de la Caja ni la posibilidad de ofrecer atención médica utilizando la infraestructura pública de salud a las participantes de este proyecto privado, “en el entendido de que es un derecho de la población recibir atención en la Caja”.

         Ante esto, la diputada Kyra de la Rosa Alvarado, del Partido Liberación Nacional (PLN), consideró que “ustedes se extralimitaron al ofrecer la atención de la Caja” Asimismo, insistió en que el PEG debe cancelarle a la CCSS la atención de los eventos adversos ocasionados por la aplicación de la vacuna.

         En una comparecencia anterior, del 21 de febrero, el presidente ejecutivo de la CCSS, Alberto Sáenz Pacheco, dijo desconocer convenio alguno donde el PEG se responsabilice económicamente de la atención de eventos adversos. Además, aclaró que la Caja no participa en el proyecto. Horas después, informó que exigirían al PEG la exclusión de toda referencia institucional.

           Ante ello, Herrero afirmó que en una reunión sostenida con el presidente de la Caja, en diciembre de 2004, se acordó aclarar en el documento de Consentimiento Informado que la CCSS no participa como investigador. Asimismo dijo desconocer esa nueva disposición de la Caja.

         De todas maneras, sostuvo, el único que puede modificar el Consentimiento Informado es el Comité Ético Científico de INCIENSA, el comité encargado de monitorear el proyecto.

         Pregonera consultó a Germana Sánchez, coordinadora del Comité Ético Científico (CEC) del INCIENSA, sobre el particular. De acuerdo con su declaración, el CEC, en carta del 6 de abril de 2005, emitió al investigador principal del PEG los acuerdos tomados sobre la modificación del Consentimiento Informado. Sin embargo, reconoció que no establecieron un plazo para que Herrero se pronuncie. 

         La pregunta que acecha es cuál sería, entonces, la validez del documento que han firmado las más de  mujeres que ya han sido vacunadas. Herrero manifestó “una por una tendrían que volver a firmar, nosotros no es que vamos a salir corriendo, sino que lo volverían a firmar en la siguiente cita”.

         Herrero aseguró que no cree que la decisión de la Caja afecte el desarrollo del proyecto. Según él, las mujeres volverán a firmar el documento a pesar de que el nombre de la Caja no aparezca.

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